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Amores del pasado

¿Se deben olvidar?
Por: Ana Elaine García Gollaz | Fotografía: GFXTRA 01 de Julio de 2015
No tienes que olvidar, ni dejar de querer a nadie, sólo se trata de acomodar esos afectos en un lugar distinto de tu corazón.

Hace muchos, pero muchos años, siendo una adolescente con el corazón roto, pregunté a un amigo sacerdote cuál era el mejor consejo que podía darme para lograr olvidar al chico que en aquel entonces yo consideraba “el amor de mi vida”, él me miró enternecido y me dijo: “En primer lugar, no se puede borrar de la memoria a las personas que uno ha querido; y en segundo, no te conviene”. Abrí los ojos sorprendida, y los abrí aún más cuando agregó: ”Yo tengo al amor de mi vida (…) Es una mujer muy especial para mí, fuimos novios antes de que yo decidiera ingresar al seminario, y aunque amo profundamente mi vocación sacerdotal, agradezco conservar el recuerdo de esa persona, pues en los momentos más difíciles de mi vida -como hombre y como sacerdote- su recuerdo muchas veces me ha ayudado a salir adelante, después de Dios por supuesto”.
 
Jamás he olvidado esas palabras y con el tiempo han cobrado sentido en mi propia historia. Pretender borrar de nuestra mente y nuestro corazón el amor que alguna vez sentimos hacia personas que hoy ya no están, es como querer negar a a la persona que hemos sido en el pasado, que a final de cuentas nos ha llevado a ser quienes somos en el presente, tanto en lo positivo como en lo negativo. 
 
Recordemos que todas las personas que pasan por nuestra vida vienen a hacer la función de maestros, especialmente las parejas, así que por más mal que nos haya ido con la maestra de Matemáticas, siempre será motivo de gratitud haber aprendido a sumar, ¿no es cierto?
 
Los amores del pasado tienen su función, no sólo por las lecciones y las experiencias vividas, sino porque muchas veces -como lo expresaba mi amigo sacerdote- el recuerdo de esos amores nos viene a refrendar nuestra capacidad de sentir, de ilusionarnos, de enamorarnos. En un día gris, en que podemos llegar a percibirnos poco atractivos o poco valiosos, quizás encendamos la radio y una vieja canción nos regrese el recuerdo del perfume de un ser especial, alguien que alguna vez nos miró con tanto amor, que nos hizo darnos cuenta de toda la belleza y el valor que existe en nosotros.
 
Si en nuestro corazón esos amores del pasado han dejado amargura o resentimiento, será a esos sentimientos a los que debamos acompañar a la puerta de salida, pues no nos sirven ni a nosotros ni a nadie. 
 
Si el recuerdo de un viejo amor te impide comenzar una nueva historia, volver a abrir tu mente y tu corazón a alguien más, sólo te pido recordar lo siguiente: No se trata de dejar de querer a nadie, sólo se trata de acomodar ese cariño del pasado en un lugar apropiado de tu historia, para que en tu presente el espacio del amor de pareja esté vacante, disponible y abierto a un nuevo encuentro. ¡Hasta la próxima!
 
+INFO
 
Ana Elaine García Gollaz
Entrenadora personal y de pareja, autora del libro “Todo lo que te sucede tiene nombre y apellido”.
Tel.: 01 (477) 324-4987, ID 52*174376*2
www.centroamores.mx

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