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Celestún

Texto: José Emmanuelle Elías López | Fotografía: José Emmanuelle Elías López / Cortesía Xixim 05 de Marzo de 2017
Tan sólo 95 kilómetros separan a Mérida de Celestún, el lugar donde no quieres que el día acabe. Ahí estuvimos para conocer Xixim, un hotel que nos invita a vivir y descubrir esta maravilla de Yucatán.

Sabemos que en gustos se rompen géneros, y cuando se trata de turismo, aventurarte a un destino como Celestún, en Yucatán, podría significar encontrarte plenamente con la naturaleza y apreciar el verdadero sentido de la relajación.

Así descubrimos Xixim, el hotel donde basta con levantar la mirada desde tu cama para contemplar a través de los ventanales el majestuoso Golfo de México. Sal a la terraza y te darás cuenta que el personal del lugar pasó a dejarte una pequeña jarra de café y pan dulce, en esa terraza donde siempre habrán dos sillas mecedoras y una hamaca esperándote para disfrutar el día.

Después de llevarnos a conocer el faro de la reserva del Palmar con vistas espectaculares, Pedro Mena y René Chay nos llevaron a pescar pulpo. Nos adentramos al mar, donde Pedro nos mostró cómo se deben amarrar los “moches” (tenazas de cangrejo) que serán las carnadas para los pulpos. Con un poco de suerte pudimos pescar algunos, pues la mega Luna del día anterior trajo consigo la “marboa”, como le llaman al mar agitado, lo que provoca que los pulpos se escondan, y en algunos de nosotros, que nos mareemos terriblemente. Pero aun con ello, la pesca fue buena; nos llevamos de trofeo dos pulpos y una hielera con bastantes meros, rubias y algunos cananés. Los platillos y ceviche preparados con la pesca de ese día, fueron de los alimentos más ricos que disfruté en el viaje; y vaya que la comida de Yucatán es una delicia.

Al día siguiente nos subimos a las bicicletas y visitamos las charcas salineras de tonos rosados que parecen de otro mundo; ese tono se lo da la artemia salina que ahí habita, el cual es el alimento del flamingo que también debe su color a ellas. Si visitas este lugar en diciembre, podrás verlos en su máximo esplendor.

¿Dónde hospedarte?

Xixim es un conjunto de junior y máster suites distribuidas en medio de la vegetación del lugar, donde no existen jardines diseñados por la mano del hombre, y con una increíble vista panorámica al Golfo de México. Por cuestiones de ecología, se evitan los aires acondicionados, pero el sistema de ventilación cruzada y los ventiladores de techo, son una maravilla.

Desde que entras a la regadera, la única muralla que hay entre tú y la vegetación es un delgado mosquitero, ofreciendo una mágica sensación de estar por completo en un ambiente natural. Puedes tener la suerte de ver una serpiente cabeza de perico subir a un árbol mientras tomas la ducha relajante, o los colibríes rojos que abundan por ahí, o la familia de mapaches que sale por las noches. Esta experiencia desde luego nunca pone en riesgo tu seguridad, así lo cercioramos.

A las 6:00 de la mañana el cielo se ilumina y puedes salir a dar un paseo por las playas vírgenes a tan sólo unos pasos del hotel, caminar en esas arenas repletas de conchas y caracoles, mientras escuchas el suave oleaje del mar de aguas poco profundas de Celestún. El día se va rapidísimo y puedes pasarlo contemplando el verde turquesa del Golfo con su suaves olas y ver cómo las aves del lugar se alimentan de él. Llega de nuevo el día y lo primero que ves es un paisaje que quisieras que fuera para siempre; la experiencia que se vive en Xixim no puedes contarla, tienes que vivirla. Te vas a enamorar de Celestún.


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