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El auto de Elvis Presley

Con aires de realeza, el Rey del Rock & Roll se encargó de llevar el BMW 507 a la gloria y más allá.
Por: José Emmanuelle Elías López | Fotografía: Cortesía de la marca 10 de Octubre de 2016
Se puede ser fanático de dos cosas a la vez, sin duda. Ése es el caso de quienes admiraron al Rey del Rock & Roll: Elvis Presley, y que por otro lado son adictos a la velocidad y elegancia hechas autos. Por eso, es que esta edición nos hemos enfocado en reseñar el maravilloso BMW 507, diseñado por Albrecht Graf Goertz y que perteneció al ídolo de los años 50.

Este modelo de la firma de autos Premium ha sido uno de los más buscados en la historia de la marca, pues sólo se produjeron 254. Presentado en 1955 en el Motor Show International de Frankfurt, fue un símbolo de estatus, gracias a que estrellas como Alain Delon, Úrsula Andress y John Surtees, fueron poseedores de alguno. Sin embargo, uno de esos 254 se volvería mitológico, ya que después de pertenecer al piloto Hans Stuck, un joven soldado de 23 años lo compraría después de conducirlo en una prueba de manejo en el otoño de 1958, ese joven era Elvis Presley. Siendo suyo y tras vivir frecuentemente por sus seguidoras, la pintura del auto de Elvis terminaba llena de mensajes de amor escritos con labial, así que decidió pintarlo de rojo para darle solución al problema.

En 1960, Presley vendió su BMW a un distribuidor de Chrysler, mismo que lo revendió en 4,500 dólares a Tommy Charles, presentador de radio, quien lo adaptó para correrlo en pistas. En 1963, nuevamente fue vendido y tuvo dos dueños más, hasta que en 1968 el ingeniero espacial Jack Castor lo compró y decidió resguardarlo para restaurarlo. Posteriormente, Castor vería un artículo en la revista Bimmer acerca del emblemático auto, y contactó a la autora del texto para que fuera a verlo; al corroborar su autenticidad, supieron que estaban ante el BMW 507 más codiciado. A partir de entonces el auto que se creía perdido por décadas, regresó a la gloria.

Después de años BMW Group Classic, compró el auto para restaurarlo de la mano de Castor. La reconstrucción fue total, se desmanteló completamente y muchas piezas tuvieron que volverse a fabricar, se usaron métodos actuales y de los años 50; la tapicería de piel se creó nuevamente apegándose a las fotografías, las bobinadoras de las ventanas y manijas de las puertas tuvieron que crearse mediante procesos avanzados de impresión 3D; asimismo, el panel de instrumentos se fundió con base al original. El motor V8 de 3.2 litros que lo impulsaba fue reconstruido a partir de las especificaciones originales, y la cereza del pastel fue la pintura, que para devolverle el blanco pluma aplicaron el praimer, el relleno y el recubrimiento superior, utilizando el mismo método que en 1950, esto para no darle el brillo excesivo actual de las pinturas.

Así fue como BMW Group Classic y Jack Castor (quien falleció en 2014) dejaron este legado al automovilismo. Hoy en día, el auto que perteneció a la estrella más grande que ha dado el rock & roll, está en exhibición desde el verano de este año en el Concours d’Elegance en Pebble Beach, Cal.


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