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Innsbruck en Austria

La joya Alpina.
Por: Sandra Braun R. 01 de Mayo de 2014
Como salida de un fabuloso y mágico cuento de hadas, en el valle del río Inn, vigilada por los Alpes, la hermosa y pintoresca capital del Tirol Austríaco, es Innsbruck.

Esta ciudad ha sido ya dos veces sede de los juegos Olímpicos invernales (en los años 1964 y 1976) gracias a su excelente localización geográfica para la práctica de deportes, como el esquí.

Revestida con una arquitectura barroca y renacentista, legado entre otros, del imperio de los Habsburgo, esta bella joya de poblado sigue siendo lugar favorito y casi imprescindible de visitar en Austria; no se arrepentirán.

 
- "Como salida de un fabuloso y mágico cuento de hadas..." -

El famoso Tejadillo de Oro (Goldenes Dachl), es la atracción turística por excelencia. Es una balconada cubierta por casi 2,800 baldosas de cobre chapadas en 12 kilos de oro, servía de mirador al emperador Maximiliano I, para los espectáculos y torneos que se llevaban a cabo en la plaza, justo enfrente de este lugar. ¡Simplemente hecho a la medida! Hoy en día, cualquiera de nosotros también puede subir y gozar de esta bella vista por una pequeña tarifa.

Si se habla de vistas, la que ofrece la montaña Hafelekar  -a 2,256 metros de altura- es  simplemente maravillosa, de quitar el aliento. Aquí se llega por el funicular que forma parte del “Nordkettenbahnnen”, el viaje vale la pena por sí mismo. Comer un rico pastel de manzana y tomarse un exquisito café en el restaurante a tal altitud y panorama, son total regocijo para el cuerpo y el alma, un sueño alcanzable. Tres estaciones antes de esta cima se encuentra el Zoológico Alpino (Alpenzoo) donde, entre otros especímenes, se encuentran por lo menos 150 que son endémicos; una belleza para los amantes de la fauna.

La calle Maria-Theresien-Strasse, en el centro viejo de la ciudad, ofrece una amplia variedad de opciones para las compras, restaurantes y cafés; desde el año 2009, adaptada para que sea zona peatonal, libre del tránsito vehicular y deleite de los turistas y sus habitantes. Aquí se encuentra la Capilla de San Jorge (dentro del Parlamento), también un pequeño Arco del Triunfo que la Emperatriz María Teresa mandó construir para festejar las segundas nupcias de su hijo Leopoldo II con la infanta española María Ludovica en 1765. Tristemente, durante estas festividades el marido de la emperatriz, Franz Stephan de Lothringen murió, motivo por el cual, la cara norte de este monumento conmemora también el trágico acontecimiento. Además, en esta calle encontramos la columna de Santa Anna, si diriges tu mirada desde ahí al norte, verás el Tejadillo de Oro con los imponentes picos Alpinos al fondo (impresionantes y espectaculares) y si volteas al sur, podrás admirar el trampolín de saltos de Bergisel, todo un símbolo de Innsbruck y verdadero ejemplar de la arquitectura del siglo XXI.

El Castillo de Ambras, construido por el archiduque Fernando II (1529-1595), es un edificio renacentista ubicado en las laderas de las montañas, en las afueras de la ciudad. Cuenta con un legado impresionante de arte, resultado del interés que el propio monarca tenía por las mismas, en la Sala española aún se ofrecen conciertos en vivo y los bellos jardines que lo rodean nos remontan de nuevo a las épocas del Imperio. Seguimos en un cuento.

Innsbruck fue, sin duda, la preferida de los Habsburgo, centro de moda y de esplendor; hoy, sigue siendo la joya del Tirol, ciudad de ensueño. ¿Qué esperas para conocerla?


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