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Luis Gordoa

Fotografía arquitectónica: sin espacio para lo irreal.
Texto: Juan Ramón Velázquez Mora | Fotografía: Cortesía 05 de Marzo de 2017
El reconocido fotógrafo mexicano, comparte su visión sobre las ventajas de la tecnología y el arte de la imagen en general, ofreciendo un respiro de autenticidad en un medio cada vez más dominado por lo artificial.

Luis Gordoa es un fotógrafo mexicano reconocido, sobre todo, por sus aportaciones a la fotografía arquitectónica. Cursó la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana, con una especialidad en Investigación Social y un diplomado en Fotografía. Después, enfocó sus esfuerzos en perseguir diversos proyectos fotográficos. Su tránsito por el mundo de la fotografía artística ha sido variado. Ha experimentado con diversos géneros, incluida la fotografía documental. Fue el arquitecto Enrique Norten quien comenzó a interesar a Gordoa en la captura fotográfica de obras arquitectónicas. Desde entonces, Luis ha publicado su trabajo en numerosas exposiciones, libros y publicaciones nacionales y extranjeras.

"El documentar una obra de arquitectura de un arquitecto bueno no necesariamente implica que las fotos sean buenas. Para mí, una buena foto de arquitectura debe reunir los mismos criterios que cualquier buena fotografía. Debe tener un manejo de luz adecuado, una buena composición, estar realizada en el momento ideal (recordemos el "momento decisivo" de Cartier-Bresson) y estar ubicada dentro del contexto de la fotografía actual", comparte.

A propósito del concepto de 'Momento decisivo', Luis Gordoa considera que las obras arquitectónicas no son esculturas estáticas, sino que se encuentran inmersas en un ambiente que determina sus fortalezas estéticas, así como su funcionalidad. "Para mí la obra arquitectónica no es estática, al contrario, está total y absolutamente viva, en movimiento. Para mí, algo estático empieza a sufrir transformaciones que, la mayoría de las veces, ni siquiera el autor puede remediar. Cuando la foto de arquitectura se enfrenta a eso, está ante dos perspectivas: hacerle honor a la obra arquitectónica tal y como está, o hacerle honor al arquitecto que lo hizo. ¿Qué hago? Una foto con la que el arquitecto esté contento o hago una foto interesante donde el edificio realmente tenga un diálogo con el fotógrafo y se muestre lo que está alrededor".

Esta visión, que privilegia a la fotografía como objeto artístico autosuficiente, no es una visión popular en la fotografía de arquitectura contemporánea, que muchas veces se limita a imitar los renders y maquetas que existen sólo en la imaginación de los arquitectos. Las imágenes son manipuladas excesivamente para adecuarse a esta visión aséptica, sin tomar en cuenta las realidades del entorno que habitan los edificios. "Todas mis fotos son absolutamente sin retoque retoque. Los cielos que tú ves son los cielos que se tomaron en ese momento, con esas temperaturas de color, con esa posición del Sol. Y parece mentira que ahora es un poco ir a contracorriente".

Sin embargo, enfrentado a las nuevas tecnologías, Luis considera que la fotografía digital ofrece ventajas anteriormente insospechadas. "Las cámaras digitales y los sensores digitales son una maravilla, porque puedes trabajar como nunca antes lo has podido hacer. Es impresionante la posibilidad de imprimir (...) de una manera total y absolutamente controlada, a unos tamaños muy grandes y de una manera muy fácil y muy cómoda".

En un entorno tecnificado, donde la visión personal y la exaltación estética son valores cada vez más relegados, la fotografía de Luis Gordoa nos ofrece un respiro de contemplación dispuesto a renovar miradas.


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