Leon 17
Artículos
Línea horizontal

Marimar Vega

Por: Mario Preciado | Fotografía: Christopher Esqueda 12 de Febrero de 2018
La actriz Marimar Vega nos habla de 'Valentina' (su primer papel protagónico en el cine) y que nos hará identificarnos con ella; de su matrimonio y cómo logra seguir tan enamorada de Luis Ernesto Franco, así como desde el primer día.

 

 

Hace 15 años la actriz mexicana Marimar Vega tuvo sus inicios en la televisión. Bailarina de flamenco y egresada del CEFAC, debutó en teatro a los 17 años. La hemos visto en telenovelas, teatro, series y películas; este 2018 ha llegado su primer protagónico en cine con la película de comedia ‘La Boda de Valentina’, en la cual interpreta a una chica que tiene que afrontar el choque cultural entre su familia y la de su prometido norteamericano. Hablamos con Marimar acerca de la cinta donde también actúa Omar Chaparro y la cual por cierto, fue filmada en el extranjero. Abordamos también su vida en matrimonio y sus proyectos más recientes.

 

¿Qué representó para ti actuar en ‘La Boda de Valentina’?

 

“Es una película muy importante para mí por muchas razones. Pero bueno, la principal fue que cuando me llegó yo tenía muchas ganas de hacerla. Fue difícil conseguir el papel y representaba muchos retos: tener que hacer una película en dos idiomas, tener la oportunidad de trabajar con gente de otro país, filmar fuera de México y tener la responsabilidad de que se llame como el nombre de mi personaje (…) Creo que el resultado es bueno y tenemos mucha fe y muchas ganas de que la gente la vaya a ver y que la disfrute mucho”.

 

Cuando filmas una película y pasa mucho tiempo hasta que se estrena, el resultado debe ser sorprendente. ¿Te pasó algo así?

 

“Como dicen, ‘la magia del cine' realmente es así. Es tan distinto lo que haces en set a lo que vas a ver. La primera vez que uno va a ver su película es súper fuerte. Es raro. A mí en particular es raro que me guste desde un principio. Siempre uno imagina que las cosas quedan de una manera y al final quedan de otra. La edición en el cine es muy importante, te pueden contar otra película (diferente) por completo a la que hiciste. Muchas veces no se parecen ni al guión. Te puedes esperar cualquier cosa. En este caso, las expectativas que teníamos todos –porque tuve la oportunidad de verla con mis compañeros– fueron igual al resultado (…) A la hora de verla nos reímos mucho. Se ve muy bien, nos gustó y estamos contentos con el resultado”.

 

 

Muchas mujeres seguramente se identificarán con tu personaje porque culturalmente, la relación con Estados Unidos es muy estrecha y son muchos los casos de relaciones que se formalizan allá. ¿De qué te valiste para alimentar a tu personaje, qué ejemplos o qué experiencias?

“Yo creo que el amor es un tema universal y atemporal, no importa dónde estés y qué edad tengas –bueno, la edad un poco–, pero siempre te vas a identificar más en un momento (…) Todos hemos tenido un ex importante en nuestra vida. Algunos hemos estado a punto de casarnos (…) Creo que con lo que van a poder identificarse más con Valentina es con ser congruentes. La congruencia es bien difícil y a veces uno siente cosas, pero hace otras porque así debe ser o porque ya está hecho o porque es lo correcto. Al final hay que escucharse y tomar decisiones, aunque no sean las correctas para todo el mundo, pero que sean las que tú sientes y las que te harán feliz.

 

Valentina es un personaje que de repente puede hacer cosas raras, pero al final intenta ser congruente con lo que ella quiere para su felicidad. Pero se la ponen bien cañón. A mí lo que me gusta de la película es que no es nada predecible, porque uno obviamente ve el póster y dice ‘el ex novio, el novio (el gringo y el mexicano). Se va a quedar con el mexicano’. Eso es lo primero que uno piensa. Está tan bien contada la historia que toda la película estás dudando y dices: ‘Híjole, los dos están padrísimos. No sé con quién me quedaría’. Yo creo que eso a todos nos ha pasado”.

 

Al fin de cuentas las decisiones que toma uno son en base a lo que somos ¿no?

 

“Cien por ciento. Y sí creo que la gente que ha vivido fuera de su país y, sobre todo en México; aunque es una ciudad impresionante que te acoge y te escupe al mismo tiempo por el tráfico o por el caos, cuando no estás en ella la extrañas terriblemente. Creo que vivir en Estados Unidos tiene sus ventajas, pero también, sus desventajas; cuando uno vuelve –y lo digo por experiencia ya que ahora estoy viviendo allá y acá–, tener a tu familia cerca, tus raíces, costumbres y tradiciones, te harán sentirte más en casa”.

 

¿Cómo fue filmar en el extranjero?

 

“Había grabado fuera –hice una telenovela en Miami–, pero nunca había filmado una película con crew americano. La filmamos en Toronto. Fue una experiencia increíble. Yo nunca había ido a Canadá y es hermoso; pasamos mucho frío, eso sí. Siempre es muy interesante trabajar con gente de otro lugar porque, aunque estamos haciendo lo mismo, las cosas se llaman diferente, las hacen diferente y siempre es una muy buena experiencia. A mí me encanta viajar y creo que somos muy afortunados los actores, porque podemos viajar mientras trabajamos y, si aprovechas eso, es muy disfrutable”.

 

¿Cómo fue trabajar con Omar Chaparro? ¿Se divirtieron mucho?

 

“Omar es un tipazo. Es un hombre que siempre está de buen humor, que siempre está agradecido con todo. Nunca lo vas a escuchar quejarse de nada ni que está cansado. También creo que van a ver a un Omar diferente a lo que la gente está acostumbrada a ver y eso va a ser muy importante para él. Omar hizo un personaje súper diferente y muchísimo más serio; van a ver a un Omar que no es el que todo el mundo conoce y eso está muy padre para su carrera”.

 

Viviendo en Los Ángeles, debes encontrarte también en otro momento de tu carrera. ¿Cómo sientes ese cambio?

 

“Estoy muy contenta. Creo que esto es una carrera de resistencia y de paciencia, y confió plenamente que todas las cosas pasan por algo y que los tiempos son exactos. Creo que esta película viene en buen momento para mí, esperemos que así sea. Por supuesto que me interesaría trabajar allá (en Estados Unidos) porque sería ideal, ¿no? Poder trabajar donde estás viviendo, pero no es mi misión tampoco. Yo no me fui con ese objetivo de ‘yo quiero conquistar Hollywood’. Nosotros (Marimar y su esposo, el también actor Luis Ernesto Franco) estamos yendo por otras razones: por la calidad de vida, porque mi esposo quiere estar allá... Pero por supuesto, que me encantaría y es una consecuencia que estaría muy bien, nunca pensando en no querer regresar a México”.

 

A dos años de matrimonio, ¿cuál es el balance y cómo logran seguir tan enamorados?

 

“El matrimonio fue la mejor decisión que pude haber tomado. Creo que es un trabajo diario y es el trabajo que más tiempo necesita de todos; más dedicación, más paciencia. Pero creo que es el que más satisfacciones te da. No es de a gratis que uno tenga una relación estable y feliz. Mi esposo y yo lo tenemos bien claro, y más siendo actores; lo tenemos muy complicado por lo que hacemos, por las distancias. Pero lo hemos logrado muy bien. Creo que la clave es entender que somos un equipo y que las decisiones se tomen siempre pensando en que la pareja es lo más importante, pero que no vayan en contra de la vida personal”.

 

 

Finalmente, como actriz e hija seguramente cada día te esfuerzas por seguir las enseñanzas que te dejó tu padre, Gonzalo Vega. ¿Qué de ello te impulsa en la vida?

 

“De entrada, el disfrutar. Mi papá decía: 'En vida hermano, en vida'. Y creo que sí, todos los días hay que disfrutar lo que uno hace; ser muy conscientes de vivir el presente y tomarlo todo con sentido del humor. Mi papá tenía un sentido del humor maravilloso. Y sí, así trato de vivir todos mis días ahora”.

 

 


Artículos destacados

Buen vivir
 Deja un comentario