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Museo Casa de la Bola

Joya de la arquitectura colonial.
Por: Leonor Tornero Rueda | Fotografía: Fundación Cultural Antonio Haghenbeck y de la Lama, I. A. P. / Jorge Vértiz 10 de Febrero de 2016
Recientemente vivimos un inolvidable recorrido turístico por la bella Ciudad de México, como parte de un programa organizado por el Fondo Mixto de Promoción Turística del Distrito Federal. Con la temática de #CapitalSeductora, visitamos infinidad de lugares ideales para compartir en pareja, uno de ellos fue el museo 'Casa de la Bola'.

Situada en lo que fuera la antigua Villa de San José de Tacubaya, esta imponente construcción del virreinato, fungió como finca campestre, en la que se producía aceite de oliva y pulque. De arquitectura colonial, la casa cuenta con una extensión aproximada de cuatro hectáreas y media. La vegetación de sus amplios jardines te recibe con una hermosa fuente; es fácil perderse en el laberinto que forman sus caminos.

Catalogado como Museo de Arte Decorativo, 'Casa de la Bola' hipnotiza a todo el que recorre la inmensidad de sus habitaciones, cargadas de ornamentos y colores, dando un toque de misterio y elegancia que eriza la piel. El repertorio de tapices franceses y belgas es considerado como la colección particular más importante de Latinoamérica.

La casa tuvo varios propietarios, siendo el último don Antonio Haghenbeck y de la Lama, un hombre que dedicó gran parte de su vida a la filantropía y el coleccionismo. Al final de sus días instituyó dos fundaciones, a las cuales legó todos sus bienes para que continuaran con su labor altruista.

La Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama I.A.P., destina sus labores a la protección de los ancianos y la conservación de la fauna silvestre y doméstica de nuestro país. Su sede está conformada por tres museos en los inmuebles habitados por Don Antonio: 'Casa de la Bola', 'Hacienda de Santa Mónica' (en Tlalnepantla, Edo. De México) y San Martín Texmelucan, Puebla; tres joyas arquitectónicas coloniales rodeadas de majestuosos jardines y decoradas por el mismo don Antonio, de acuerdo al estilo ecléctico europeo del siglo XIX.

El propietario perteneció a una familia de la vieja aristocracia de México y desde temprana edad mostró su gusto por las artes y el coleccionismo. Durante la época de la Revolución emigró temporalmente con su familia a España y, tras su regreso, retomó su pasión por la Pintura, realizando obras inspiradas en el trabajo de grandes artistas. De sus padres heredó una gran fortuna, misma que le ayudó a incrementar sus más fuertes pasiones, reflejadas en gran parte de la decoración del museo. Su colección se basa principalmente en artes decorativas, así como un extraordinario acervo de grabados, gabinetes y escribanías, bargueños, arcones, una amplia colección de relojes, porcelanas, platería mexicana e instrumentos musicales.

El museo 'Casa de la Bola' es un destino que no puedes dejar pasar en tu próxima visita a la Ciudad de México. Se trata de un espacio donde aún vibra la presencia de don Antonio, quien se manifiesta a través de la colocación de bastones sobre los muebles que ocupan sus rincones preferidos.


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