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Roles en pareja

¿Cuál juegas tú?
Por: Ana Elaine García Gollaz | Imagen: gfxtra
Todos jugamos algún rol en la vida, y en pareja no es la excepción, aprender a conocer cuál es mi rol y cuál es el de mi pareja, puede hacer toda la diferencia en la calidad de nuestras relaciones. La Dra. Claudia Black describe que todos aquéllos que provenimos de una familia disfuncional, adoptamos desde la niñez uno o más de los cuatro roles que ella tipifica así:

Hijo Responsable. Es ese niño de nueve años que pareciera entrando en los treinta, desde su forma de vestir, su actitud y su excesiva atención hacia sus hermanos, como si fuese padre o madre de ellos e, incluso, de sus propios padres. Al llegar a la vida adulta, obtendrá logros económicos y profesionales a muy temprana edad, será líder indiscutible y pilar en muchos sentidos para su núcleo familiar y laboral, pero a nivel personal tendrá serios conflictos para poder relacionarse, sobre todo en pareja, pues debido a sus características, le será muy difícil expresar emociones o muestras afectivas, así como delegar, pues considera que nadie puede hacer tan bien las cosas cómo las hace él mismo, por lo que su incapacidad para relajarse e, inclusive, para divertirse es cada vez mayor.

Hijo Adaptador. Este rol tiene como característica principal la calma y la relajación extrema, este niño casi invisible para todos, se convierte en un adulto lleno de inseguridad y miedo para defenderse a sí mismo o a alguien más; le será muy difícil tomar decisiones de cualquier tipo y, generalmente, se adaptará a cualquier decisión ajena; esto, hará sentir muy poco respaldo emocional a quien sea su pareja.

Hijo Conciliador. Es ese individuo que desde pequeño trata de hacer más amable la vida a todos los que tiene cerca, es ese payasito o payasita de la clase que siempre está haciendo bromas acerca de todo, es quien pone las mañanitas en los cumpleaños y es el réferi de toda pelea. Vive preocupado por las emociones ajenas, tratando de alegrar al triste o al enojado, ayudando al que tiene problemas, aunque su propia vida esté llena de conflictos sin resolver. Es este personaje que todos llamamos ante un apuro, pues sabemos que más tardaremos en pedirle ayuda que él o ella en estar ahí para nosotros.

Hijo de conducta inadecuada. Este rol será percibido desde pequeño como el rebelde y el arroz negro de la familia y de la sociedad, posiblemente será presa de alguna adicción, embarazos no deseados a temprana edad, etc. Su necesidad de amor la expresará por medio de gritos, intolerancia y agresión. Vivir en pareja con este personaje puede llegar a ser muy desgastante, si no se aprende a poner los límites amorosos y adecuados que se requieren.

Cualquiera de estos cuatro roles, fueron desarrollados como un mecanismo de defensa inconsciente para poder sobrevivir al medio familiar disfuncional en el que crecieron. Cada rol tiene sus fortalezas y sus debilidades, y es el desconocimiento de sí mismos lo que no ha permitido generar los cambios necesarios en cada uno para lograr vidas personales y en pareja más sanas y funcionales.

El asunto no es vivir con uno u otro rol, sino no saber vivir con ellos.


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