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Sara Maldonado

Bienestar y armonía son básicos en su vida.
Por: Mario Preciado 06 de Octubre de 2017
La protagonista de ‘Las Malcriadas’ nos contó, entre otras cosas, por qué este nuevo proyecto es diferente a lo que ha hecho antes, cómo vivió el temblor y cuáles son los mayores miedos en la vida. Su fortaleza y el estar bien consigo misma y con su entorno, son las claves del éxito en la historia de esta mujer en plenitud.

 

 

Por: Mario Preciado.

Fotografía: Germán Nájera / Iván Flores.

Maquillaje: Vicente Montoya.

Peinado: Héctor Ávila.

Stylist: Juan de Dios.

 

 

Pocos saben que, desde pequeña, Sara Maldonado se involucró en las artes en su natal Xalapa, Ver. Atendía clases de Piano, Solfeo, Canto, Ballet clásico y Jazz. “A los 11 años entré al Conservatorio –a la Faculta de Música de Xalapa–, estudiaba para ser Concertista de Piano, cantaba en el coro de la universidad, entré también a la Facultad de Danza Contemporánea; y fue como hasta los 15 años que vi que no quería estar en Xalapa”. Sara sentía que salir de Xalapa le brindaría la oportunidad de hacer cosas diferentes al estilo de vida que allí tenía y no seguir roles sociales establecidos.

Creció siendo una niña envuelta en la sensibilidad que sólo las artes pueden ofrecer; pero fue a los 17 cuando después de ingresar a estudiar Actuación, supo que interpretar a otras personas era algo muy divertido y una disciplina en la que se sentía cómoda. El resto es historia. “(…) En algún lugar vi que la escuela de Televisa tenía muy buenos maestros, ofrecía actuación –yo nunca había actuado–; era una escuela muy completa, tenía todo lo que yo quería. Investigué todo. Hablé con mis papás –no me la creían–. Me apuré para terminar la Prepa. A los 16 años les pedí que me llevaran a hacer una audición, vine a México y me quedé. Tenía 17 años y era la primera vez que actuaba (…) Ahí empecé mi carrera”, comenta.

 

Actualmente, Sara participa en el nuevo melodrama de Azteca, ‘Las Malcriadas’, que se estrenó en septiembre pasado. Con un formato de teleserie, la historia aborda temas como la trata de personas y la prostitución. “(…) Las temáticas que se toman no son como el típico de la telenovela rosa de la muchacha humilde que está esperando a su príncipe azul para que la vuelva una princesa. Son temáticas de la vida, de la sociedad, del mundo y son situaciones fuertes, controversiales; la dirección trata de ser mucho más ágil (…) Por eso, se les llama ‘teleseries’ ahora. Porque, aunque son 90 capítulos y tiene la estructura de melodrama, tampoco es una novela tradicional”.

 

La historia se basa en una casa de contratación de empleadas domésticas que tiene una doble moral, asegura Sara. “Las dueñas de esta agencia buscan a jóvenes humildes, con muchas necesidades y con ciertos perfiles. Literal, hacen un casting de las chicas que van a reclutar. Y en esta casa las van a educar para ser empleadas domésticas de alto rendimiento. Pero en realidad, en esa casa suceden cosas terribles: trata, prostitución, robos, discriminación, muchísimos temas. Lo que tiene es que son muchas historias”.

 

Sara interpreta a Laura, una periodista que se encuentra tras un secreto familiar; “descubro que mi mamá no era mi verdadera madre, y me entero que era una empleada doméstica y nadie me quiere decir la verdad. Yo decido hacer una investigación ‘Wallraff’, que es una investigación en la que me convierto en otra persona. Me meto de infiltrada –me hago pasar por Laura González–, como si fuera una muchacha humilde que está buscando trabajo. Llego a esta casa y empiezo a descubrir estas circunstancias que están pasando”, agrega.

 

Sara describe a Laura González como una mujer aguerrida y determinada, un personaje completo, muy humano, compasivo y leal; el cual, al conocer al resto de las chicas de la casa de contratación, decide llegar hasta las últimas consecuencias con tal de cumplir su objetivo (que es encontrar a su madre) y, asimismo, ayudar a estas chicas, denunciar la situación y salvarlas. Se trata de una mujer con un gran compromiso como mujer, con valores y abundante fortaleza.

 

 

El temblor que fatalmente sacudió a varios estados del centro del país el pasado 19 de septiembre, lo vivieron los actores y equipo de producción de ‘Las Malcriadas’ en plenas grabaciones. Sara se dice afortunada de estar bien, al igual que su familia y amigos, pero está consciente del momento de duelo que se ha vivido en todo México y de la necesidad que hay por ayudar a quienes sufrieron tan lamentables hechos. “Yo estaba grabando en una casa muy bonita en Coyoacán (que es el set principal, el de la agencia de contrataciones), y estaba justo en medio de un jardín gigante. Solamente se me movió la tierra. El jefe de piso me abrazó. No estaba en mi casa, en un séptimo piso tratando de bajar o en un sótano. Me tocó en el mejor lugar donde me pudo haber tocado, porque sólo se me movió muy fuerte la tierra, pero no estaba angustiada por salir de algún lado”.

 

Sara describe aquel momento como uno de mucha angustia, donde lo único que quería saber era si su familia, su novio (Manu Samsara) y sus mascotas, se encontraban bien. “Las líneas estaban bloqueadas y así estuvieron mucho tiempo. Fueron varias horas de agonía (…) Se suspendieron todas las labores en la ciudad, nosotros también nos fuimos. Y literal, era como una de esas películas de Will Smith, toda la gente tratando de salir corriendo, gente caminando, gente en la calle. Dices ‘¿qué está pasando?’. Vives una pesadilla y, una vez que pasa el susto, te das cuenta y agradeces que eres parte de las personas que la   libraron. Vienen las lágrimas y el encontrar a tus familiares”.

 

Lo sucedido en nuestro país es, sin duda, una circunstancia que devela la vulnerabilidad del ser humano ante la propia naturaleza. Los miedos salen a flote, y la misma Sara confiesa que una situación de este tipo es lo único a lo que podría temer. “Siempre he dicho que me considero una mujer muy fuerte. Yo creo que mi mayor miedo es ése, justo lo que está sucediendo, estar en una situación terrible (…) Cualquier cosa que te pase a ti o a tu familiar; esa desesperación, eso es a lo que más le tengo miedo. Podría decir que no le temo a la muerte sino a las circunstancias terrenales, al sufrimiento”.

 

 

 

Plenitud, salud y equilibrio.

 

Sara Maldonado se ha caracterizado por vivir al máximo el concepto ‘wellness’ y de un tiempo a la fecha, viviendo lo espiritual y adentrada en la sana alimentación. “Trato de llevar mi vida en balance. Me gusta disfrutar un poco de todo en la vida, pero sí, me gusta cuidar muchísimo mi cuerpo, mi alimentación, mi mente y mi espíritu. Cuando encontré estas herramientas como el yoga, la meditación, la alimentación sana, me sentí mucho más tranquila, mucho más óptima, más feliz y más determinada”.

 

Así fue que decidió emprender una plataforma digital (Nanuya) junto a dos amigas y socias que comparten ese estilo de vida, y en la que difunden herramientas y artículos que a las personas les pueden servir para estar informados acerca de cómo con pequeños cambios, uno se puede sentir mucho mejor. Asimismo, junto a su novio, Sara ha viajado recientemente a Bali y a Tailandia, ya que viajar lo disfrutan ambos al máximo. “La verdad es que desde hace muchos años he tenido la oportunidad de conocer muchos países, culturas y ciudades –ya conozco los cinco continentes–. (…) También he viajado por mi país. Me fascina, es mi pasión. Cuando no estoy trabajando, estoy viajando”, asegura.

 

Finalmente, estando en un momento especial de su carrera, la protagonista de ‘Las Malcriadas’ define el éxito como un estado de armonía, tranquilidad y paz, con uno mismo y con su entorno. Para Sara, parte de su éxito ha sido tener una familia donde prevalecen el amor, el respeto y la comunicación; una pareja con la que puede construir estas cosas; amistades donde el cariño es recíproco; y el trabajo que le gusta. Sentirse en armonía.

 


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