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¡Tú decides!

Por: Anna Elaine García Gollaz | Fotografía: GFXTRA 14 de Julio de 2016
¿Conoces a qué se enfrentan las personas que se enrolan en situaciones donde los protagonistas son más de dos?

Generalmente, la infidelidad es abordada desde lo que vive y siente quien ha sido infiel, o desde las causas y los porqués. Pero, ¿qué sucede con la tercer persona en cuestión? ¿Qué razones puede tener esa persona para involucrarse en una relación con alguien comprometido?

Cuando se menciona la palabra “amante”, es probable que la primera imagen que se venga a nuestra a mente sea la de una secretaria voluptuosa sentada en las piernas de su  jefe o la de un jovencito bien dotado explotando la billetera de una señora de alta sociedad. Si bien es cierto, que el interés o la necesidad económica pueden ser la razón por la que esa persona acepta ser la o el amante, así como la ambición por lograr ascensos y mejores posiciones laborares, también existen otras causas: están quienes se enamoraron genuinamente e, incluso, sin darse cuenta, ya sea por la convivencia constante con esa persona, por soledad o por una gran necesidad afectiva, y a quienes poco o nada importó el estado civil del otro, a pesar de sus principios y valores morales.

He visto a varias mujeres hermosas, inteligentes, exitosas económica y profesionalmente, que terminan en estas relaciones, cansadas de no encontrar hombres solteros, disponibles, o heterosexuales. Sea cual sea la razón, la baja autoestima y las carencias emocionales de estas personas son una constante.

Difícilmente alguien que se aprecia y se respeta lo suficiente a si mismo, acepta vivir como “el otro” o “la otra” en una relación amorosa. Podemos llegar a creer que estas personas la pasan de lo mejor, recibiendo regalos costosos y teniendo la mejor versión de la persona compartida en todos los sentidos, pero esto no siempre es verdad. Vivir un romance siempre relegado y escondido, no tener derecho de llamar o buscar cuando necesitas la cercanía de la pareja, pasar navidades, cumpleaños o cualquier otro evento importante       –para cualquiera de los dos– solo o sola, no es nada agradable. Y menos lo será si la infidelidad queda al descubierto, en donde el malo o mala del cuento será siempre la tercera en discordia, quien recibirá el mayor de los juicios y desprecios sociales, sin que a nadie le importen las verdaderas razones y sentimientos que pueda estar experimentando esa persona.

Si ésta llegara a ser tu situación, lo único que me gustaría sugerirte es que te confrontes con honestidad y amor, acerca de si esto es lo que realmente deseas para tu vida. Como cualquier ser humano, mereces la posibilidad de tener una pareja libre y disponible para ti, tanto física como emocionalmente, que sea capaz de darte todo lo que tú ofreces.
¡Mucho éxito!


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