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Un palacio en las nubes

Lujo irresistible para los amantes del arte.
Por: José Emmanuelle | Fotografía: Especiales 10 de Julio de 2017

Cuando los viajes son muy largos los jets privados se convierten en un lujo irresistible. El glamour tiene nombre y se llaman 'Manhattan' y 'Hollywood', dos aviones inspirados en el transatlántico S.S. Normandie y el estilo art deco; diseño de Embraer, fabricante aeronáutico brasileño.

La suntuosidad de los años 30 se encuentra en Manhattan gracias a sus paneles de caoba, latón, bordes de oro y el colorido de las joyas (que también decora los interiores). La entrada está engalanada con hermosas obras de arte que parecen un homenaje al icónico mural del Empire State Building.

Este avión cuenta con piso y paneles de madera oscura, un mural metálico de la década de los 30 del horizonte de la ciudad de Nueva York, así como el Cloud Club: un área que incluye un bar con taburetes retráctiles, candelabros con estilo vintage, un diván de mohair y piel de cordero. La decoración del salón del avión está influida por grandes diseñadores estadounidenses y franceses como Norman Bel Geddes y Gustave Ruhlmann, para que el pasajero pueda sentarse en taburetes o en el diván mientras disfrutan las bondades del bar con estilo cosmopolita.

Por otro lado, Hollywood toma su influencia en los felices años 20 y las películas en blanco y negro. Los relieves en cuero con los que están forradas las paredes y los acabados, representan un Spruce Goose de Howard Hughes o un coche antiguo. Cada rincón del jet cuenta con equilibrio de luz y color; para lograrlo, los diseñadores emplearon estructuras de cristal retroiluminadas y detalles en mármol.

Los dos modelos, que son un tributo a la época en que el arte era exquisito, se diviven en cinco cabinas: tres salas que son espacio abierto, un salón para conversaciones íntimas y el cuarto de cenas exclusivas. Si quieres que éste sea tu medio de transporte, para grandes distancias tendrás que pagar 74 millones de euros por cada avión, pero una vez que vueles en calquiera de estos santuarios del Art Deco, no querrás bajarte. Sin duda, un capricho exclusivo que pocos pueden permitirse; ya sabes lo que dicen: "El cielo es el límite".


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